Método
Empírico, por fases,
sin humo
Mi método viene de operar sistemas donde equivocarse cuesta dinero propio en minutos. De ahí sale una regla que aplico a todo: nada se afirma sin verificarse contra datos reales. Ni un diagnóstico, ni una estimación, ni un “ya quedó”.
Diagnóstico
Cinco días hábiles trabajando con tu proceso real: quién hace qué, con qué archivos y sistemas, cuánto se demora, dónde se equivoca. El entregable es un documento que vale por sí solo — mapa del proceso, dónde se pierde tiempo y plata, la arquitectura propuesta y el estimado por fases — y es tuyo aunque no sigas conmigo.
Arquitectura
El diseño se decide antes de escribir código, con tres reglas que no negocio: los sistemas fuente no se tocan (se lee de ellos sin intervenirlos), toda pieza crítica queda aislada de los experimentos, y cada acción del sistema deja registro auditable.
Construcción por fases
Hitos de una a tres semanas, cada uno con algo funcionando que puedes verificar. Pago por hitos (40/30/30): nunca pagas por promesas, pagas por software que ya puedes usar. Si en algún hito decides parar, lo construido queda tuyo y operando.
Operación
Un sistema sin monitoreo es una promesa sin testigos. El plan mensual cubre vigilancia, soporte, ajustes y nuevas automatizaciones — y como administro empresas que dependen de mis propios sistemas, la operación no es un anexo del contrato: es donde vivo.
Una cosa más: el código que construyo para ti es tuyo, en tu repositorio, con tu servidor. La continuidad conmigo se gana con resultados, no con candados.